Llenar
un recipiente con agua caliente ( lo más caliente que pueda tolerar),
y llenar otro recipiente con agua fria e hielo.
Coloque
la parte inflamada en el agua caliente primero y luego en agua fria
segun indicado.
Durante
el tiempo que está en el agua fria echar más agua caliente al
recipiente de agua caliente para que cuando regrese al agua caliente
lo sienta igual de caliente que al principio.
Un
poco de Historia...
Desde tiempos ancestrales,
el agua ha sido una medicina natural que beneficia a todo el cuerpo,
es de muy bajo costo y es fácil de autoaplicar. Puede utilizarse de
formas polifacéticas y sin efectos secundarios para ayudar a controlar
y curar problemas agudos -desde la diarréa, pasando por un resfrío
hasta las migrañas- así como la mala salud crónica.
La enorme
variedad de técnicas y usos terapeúticos que incluyen agua se conocen
con el nombre general de hidroterapia y forma parte de un enfoque
general de la buena salud conocido como medicina holística. Uno de los
principales objetivos de esta medicina, que no usa medicamentos, pone
de relieve la interacción entre mente, cuerpo y nutrición, superándose
así los bloqueos de energía.
La
hidroterapia es un reactivador y puede emplearse tanto para primeros
auxilios como para muchos problemas cotidianos, ya que al restablecer
el flujo de energía contribuye a que el organismo se cure por sí mismo
y evita la aparición de muchos otros problemas de salud, entre ellos
uno muy común, que es ocasionado por estrés, que es la peristalsis
lenta.
A principios
del siglo XX algunos doctores, partidarios de los alimentos naturales
y la curación natural, notaron que al gozar de una salud perfecta cada
parte del organismo recibe la cantidad de sangre que le corresponde.
El agua puede equilibrar la circulación sanguínea, controlar y
equilibrar la temperatura del organismo, retirar el material tóxico o
extraño y estimular o serenar la totalidad del sistema nervioso.
Por ejemplo,
una aplicación breve de agua fría actúa como tónico, mientras que una
prolongada aplicación actúa como sedante. Por otro lado, el hielo o
agua congelada es muy útil para reducir el dolor de las quemaduras no
profundas, aminorar la hemorragia en heridas y reducir las
inflamaciones. El agua tibia es sedante y relaja el cuerpo. El agua
caliente, en aplicaciones breves, seda y descongestiona el organismo y
el tono muscular, logrando que el cuerpo se sienta más relajado,
aunque una aplicación prolongada descongestiona el cuerpo relajándolo
en su totalidad.
Otra de las
formas de tratamientos con agua es a través de vapor. Este aumenta la
actividad de la piel y provoca la transpiración que, a su vez, limpia
el cuerpo desde su interior. Por ejemplo, el vapor caliente de un
vaporizador, en el cual hemos aplicado gotas de aceites esenciales,
alivia la congestión pectoral, agrega aire húmedo a las habitaciones
evitando enfermedades nasales y de las mucosas de los senos del cráneo,
además de aliviar muchos problemas alérgicos transmitidos por el aire.